ARTE Y MEDICINA

Posted by admin on abril 7th, 2012
Los dolores de Frida
  • La mexicana comenzó a pintar tras un grave accidente que le causó múltiples fracturas
  • Se sometió sin éxito a 32 operaciones, sobre todo de columna y del pie derecho
'la columna rota', de Frida Kahlo‘La columna rota’, de Frida Kahlo
Actualizado lunes 25/09/2006 12:55 (CET)
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ISABEL ESPIÑO (elmundo.es)

MADRID.- Agujas que se clavan, un collar de espinas, columnas rotas, corazones ensangrentados… Las obras de Frida Kahlo (1907-1954) están plagadas de referencias a sus sufrimientos físicos y psíquicos. La pintora mexicana arrastró durante toda su vida las secuelas de un accidente de tráfico: tres fracturas de columna, una escoliosis progresiva y problemas neuropáticos e isquémicos en su pierna derecha fueron los responsables de los dolores de la artista.

“El arte de Kahlo está cargado de referencias a sus problemas ortopédicos y proporciona una poderosa mirada en su lucha con la incapacidad física”, comenta el cirujano ortopédico James G. Gamble, de la Universidad de Stanford (EEUU), en un artículo publicado hace unos años en la revista ‘The Pharos’. Pese al hieratismo de sus figuras, sus obras son altamente detallistas. Y es en ese gusto por el detalle donde Frida muestra gran precisión anatómica: torsos femeninos con fracturas lumbares, una pelvis deformada, referencias a sus abortos…

Aunque sin adscribirse a ningún movimiento artístico, sus obras cuentan con elementos primitivistas (al más puro estilo del ‘aduanero’ Rousseau), de la tradición mexicana y surrealista. “No sé si mis pinturas son o no surrealistas pero, lo que sí estoy segura es que son la expresión más franca de mi ser“, dijo en una ocasión. Sus ideas políticas, sobre el papel de la mujer en la sociedad que le había tocado vivir y, sobre todo, sus dolores copan su obra pictórica.

De hecho, Frida comenzó a pintar tras un grave accidente en 1925. Aunque ya arrastraba una ligera cojera de la poliomielitis que había sufrido a los seis años, ese siniestro fue el culpable de las dolencias físicas que marcarían la vida de la artista.

Cuando regresaba del colegio, un tranvía chocó contra el autobús en el que viajaba. Con el impacto se lesionó la columna, la pierna derecha, la clavícula, las costillas y la pelvis. El hombro izquierdo estaba dislocado; el codo izquierdo, fracturado y su pie quedó aplastado y dislocado. La columna tenía tres fracturas sostenidas; la pierna derecha, once. Además, una barra del autobús había atravesado su cuerpo por la cadera izquierda.

Durante el año siguiente, Kahlo estuvo confinada en la cama y empezó a pintar. Un carpintero le fabricó un caballete unido a la cama y se colocó un espejo en la parte superior de su dosel, lo que le permitió empezar a pintar esos inquietantes autorretratos que caracterizarían su trayectoria pictórica. Desde que hizo su primer autorretrato, en 1926, hasta su muerte, Frida creó unas 200 pinturas.

Una vida “muriendo”

“Con determinación y perseverancia, Kahlo fue capaz de volver a andar [tras su convalecencia], pero nunca volvió a la escuela [abandonando su idea de ser médico]. Empezó a pasar más tiempo pintando y se hizo miembro del Partido Comunista, a través del que conoció a Diego Rivera”, cuenta Gamble. En 1929, Frida se casó con el muralista mexicano, su “otro accidente”, como lo definiría la artista por lo tormentoso de su relación.

Boceto de 'el sueño', incluido en una de sus cartas a Eloesser (Foto: EFE)

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Boceto de ‘El sueño’, incluido en una de sus cartas a Eloesser (Foto: EFE)

Un año después, el matrimonio se fue a San Francisco, donde a Diego le habían encargado unos murales. Allí Frida conoció al doctor Leo Eloesser, jefe de servicio en el Hospital General de San Francisco, que se convertiría en su amigo y asesor médico. Tras tomar radiografías de columna, Eloesser le diagnosticó escoliosis congénita y fusión de la tercera y cuarta vértebras lumbares, con desaparición del disco intervertebral. El doctor estadounidense le recomendó descanso, una dieta más nutritiva y nada de alcohol. Aunque el tratamiento consiguió alivio temporal, las molestias volvieron.

Como dijo uno de sus amigos, “vivió muriendo”. Desde el accidente, Frida sufriría dolores graves y generalizados y tuvo que pasar largos periodos con corsés de metal o plástico. Se sometió sin éxito a 32 operaciones, sobre todo de columna y del pie derecho.

Algunos investigadores, sin embargo, han atribuido las dolencias de la pintora a otras enfermedades, como el síndrome postpolio, espina bífida o una fibromialgiapostraumática. Incluso ha habido especialistas que han puesto en duda la intensidad de sus molestias o le han atribuido el síndrome de Münchausen (un trastorno psicológico caracterizado por la búsqueda de atención médica innecesaria). “Como cirujano ortopédico, creo que las evidencias de que el dolor de Frida era real son aplastantes. Sus pinturas son como diagramas de dolor que trascienden el abismo del tiempo, y sus síntomas tienen sentido anatómicamente”, dice Gamble.

El declive

Hacia el final de su vida, el trabajo de Kahlo se centró más que nunca en su deteriorada salud física y psicológica. Cuando en 1944 pintó ‘La columna rota’ (imagen superior), un cirujano mexicano le había prescrito completo reposo y un corsé de acero. Los dolores eran constantes. En esta obra, se retrata a sí misma en tierras baldías y agrietadas, un paisaje que armoniza con la profunda grieta en el torso de la artista. Una columna jónica ocupa el lugar de su dañada columna, mientras los clavos se insertan en la piel, a la manera de los retratos de mártires.

“Como ortopeda, creo que ‘La columna rota’ tiene similitudes con los diagramas de dolor que cumplimentan los pacientes al ser evaluados por dolor lumbar. El tamaño y la posición de los clavos se corresponde con la magnitud y localización de su dolor (…). El patrón de los clavos en torno a su espalda y hacia la pierna es similar a los dibujos de pacientes con dolor lumbar irradiante debido a la compresión de las raíces nerviosas [en las vértebras] L3-L4“, comenta Gamble.

A partir de ese año, los dolores de Frida no remitieron. Durante la última década de su vida, se agudizó su consumo de analgésicos, alcohol y tabaco, una combinación fatal para sus dolencias. Su columna fue objeto de innumerables operaciones en esa época: una laminectomía (resección de láminas vertebrales para descomprimir la médula) con injerto de hueso, seguida de una fusión de cuatro vértebras. Esta última intervención fue un fracaso, “el comienzo del calvario que llevó a Frida a la muerte”, según uno de sus biógrafos.

A esta desastrosa cirugía le siguió otra desgraciada intervención, que se saldó con una infección de la herida quirúrgica, osteomielitis (infección ósea) de columna y otras seis operaciones. Mientras tanto, los problemas de su pierna derecha (con dificultades de vascularización desde el accidente) empeoraron, por lo que en 1953 tuvieron que amputársela por debajo de la rodilla. “Pies para qué los quiero si tengo alas pa’ volar”, escribió la artista en un dibujo realizado en su diario.

Al año siguiente, Frida ingresó dos veces en el hospital, en abril y mayo, posiblemente por intento de suicidio. El 13 de julio, Frida falleció de una embolia pulmonar, aunque algunos autores han apuntado a otras posibles causas: suicidio o una sobredosis accidental de alcohol y fármacos. Mientras esperaba el alta hospitalaria, la mexicana escribió una frase ambigua en su diario: “Espero alegre la salida y espero no volver jamás”.

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