El secreto para que una dieta funcione es decir la verdad

Posted by admin on abril 7th, 2012

El secreto del Sr. Cohen

Es el dietista de la élite francesa. Nicolas Sarkozy o Carla Bruni son algunos de sus pacientes más conocidos, aunque lleva media vida enseñando cómo comer para adelgazar. Después de una fuerte polémica con el archiconocido Pierre Dukan (el defensor de la dieta proteinada perdió un juicio donde le acusaba de calumnias e injurias), Jean Michel Cohen ha presentado estos días en España su último libro: ‘He decidido adelgazar’, que promete convertirse en un bestseller como sus anteriores manuscritos.

 

¿Cuál es el secreto de su dieta?

 

Decir la verdad. Cuando se habla de dieta, se piensa en algo milagroso y, consciente o inconscientemente, todos sabemos que eso no existe. Pero la gente que hace el mismo trabajo que yo no lo explica muy bien, lo hace de forma científica, o no lo explica bastante. Mientras que si dices la verdad, la gente entiende cómo funcionan las cosas, le parece lógico. Además, siempre es lo mismo, los mejores estudiantes en la universidad son los que han recibido la enseñanza más pedagógica.

 

Pero, ¿por qué hay cada vez más personas obesas?

 

Hay dos razones. Estamos en una época de abundancia alimenticia como nunca antes y ahora no necesitamos tanta energía como la que necesitábamos antes.

 

¿Y qué hay de la dieta mediterránea?

 

Es perfecta.

 

Pero, ¿se hace?

 

En los países latinos sí se tiende a comer, porque es natural en ellos. En los demás no, porque no están los alimentos a disposición. Un ejemplo es el tomate con aceite de oliva, al asociarlos unes el licopeno activo del tomate con los ácidos grasos monoinsaturados del aceite, es una receta mediterránea que no se come en Rusia. Pero lo que se olvida es que en la dieta mediterránea no se debe sobrepasar las 1.800 calorías al día, que hace falta una siesta de media hora al día y que no se trabaje mucho. Es decir, es una mezcla de esos tres factores lo que verdaderamente funciona para tener buena salud.

 

¿Sabemos lo que comemos?, ¿sabemos comprar o cocinar?

 

No. Se han perdido las referencias alimenticias. Las personas cada vez cocinan menos y, en cambio, compran más alimentos preparados, que no conocen ni entienden. Por tanto, han perdido las referencias intuitivas y las nuevas referencias son las que fabrica la industria. El jamón que se come hoy en día se está vendiendo bajo plástico, la gente está convencida de que el surimi es pescado…

 

¿Esas referencias se han perdido porque se ha perdido la comunicación con la familia?

 

Por supuesto. También se ha perdido la comida familiar. Hasta cuando te sientas en la mesa para comer con tus familiares no tienes la misma comunicación ni compartes la misma comida, puedes abrir la nevera y escoger algo que te guste más. La eclosión de internet se explica porque la gente busca una vida en comunidad que no encuentra en su día a día.

La crisis económica está está regulando la alimentación

 

¿La industria se está aprovechando de ese desconocimiento?

 

Sí, claro. La industria alimentaria no es filantrópica es capitalista. Su misión nunca ha sido la de sustituir a la seguridad social o a los hospitales. Dicen que son distribuidores alimenticios, y que si surge algún problema, yo soy el médico y soy yo quien tengo que cuidar a las personas.

 

¿Cuál es la solución?

 

La crisis económica está aportando la solución porque se está regulando la alimentación. Creo que se comerán menos golosinas. Las pesonas dudarán más en comprarse una tableta de chocolate y se concentrarán más en las cosas esenciales. Cocinarán más porque se darán cuenta de que es más barato. Cuando cocinas sabes qué aceites usas, qué féculas preparas, qué carne tomas. Cuando cocinas y te queda algo no lo tiras a la basura, lo guardas.

 

Pero la comida rápida es más barata, ¿no?

 

Es una falsa idea. Escribo sobre alimentos en Francia y veo que un plato precocinado cuesta entre siete y 14 euros, en cambio, un kilo de fruta vale entre dos y cinco euros, un kilo de carne de 5 a 15 euros y las féculas, de uno a tres euros. Si cocinas todo esto resulta mucho más barato el plato cocinado que el precocinado.

 

¿Se puede cocinar algo bueno si no se hace con amor?

 

Cuando se cocina con amor a menudo está bueno. Y cuando uno hace una dieta es importante conservar la noción del placer, porque el placer está en el amor que le das a otro y también en el amor que te das a ti mismo. La comida es muy sensorial.

 

Pero muchas personas piensan que realizar una dieta es perder gran parte de ese placer.

 

Esto es exactamente lo que te impide hacer una dieta. Cuando le explico a alguien que se puede pasar algo cuando está haciendo una dieta cambia su visión psicológica de la dieta, y cuando cambio esto, lo cambio todo. Porque cuando piensas en hacer dieta siempre piensas en castigarte, mientras que en realidad se trata de una armonía alimenticia.

La mayoría de las dietas están hiperproteinadas

 

¿Usted recomienda una dieta rica en proteínas?

 

Yo no incremento las proteínas, es un efecto proporcional. Para reducir el número de calorías estamos obligados a reducir grasas y azúcares, pero la ingesta de proteínas es obligatoria: Un gramo por kilo y por día, estés o no a dieta, es decir, unos 50-60 gramos de proteínas diarias. Por eso la mayoría de las dietas están hiperproteinadas, por una cuestión proporcional, y por eso se han confundido con las dietas que estaban de moda el año pasado, pero no eran lo mismo, eran dietas disociadas hiperproteicas.

 

¿Qué ocurre cuando se toman sólo proteínas o muchas proteínas?

 

La respuesta la dio Teresa Fung [profesora de nutrición de la Universidad de Harvard, en EEUU] que demostró que una alimentación hiperproteica en más de 50.000 personas había reducido su esperanza de vida un 20%. No sería más natural que un hombre coma demasiadas proteínas que demasiadas pocas.La nutrición es la ciencia de la estabilidad. Somos omnívoros, por lo tanto tenemos que comer de todo de forma equilibrada.

 

Para que una persona pierda peso, ¿hay que estar encima de ella?

 

Hoy en día el acompañamiento es primordial. Sabemos más o menos el tipo de dietas que hay que prescribir, pero no sabemos cómo obligar a las personas a hacerlas. Internet puede ser una ayuda, porque podemos mandar alertas de forma permanente, que pueden estimular a las personas que hacen dieta, porque no pueden acudir al médico todos los días. Además, gracias a internet se podrán establecer comunidades alimenticias y un contacto permanente con la gente. En 2009 la revista ‘The Lancet’ publicó un artículo que explicaba que se podían mandar sms a pacientes con trastornos alimenticios ingresados en el hospital y que este envío se podía integrar en la terapia conductual. Creo que de esta manera, podremos llegar a crear combinaciones de dieta cada vez más personalizadas y con un seguimiento cada vez más cercano y mucho más barato.

http://www.elmundo.es/elmundosalud/2012/03/02/nutricion/1330709429.html

 

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