La adicción a los alimentos

Posted by admin on mayo 28th, 2012

La adicción a la comida, se podría definir como la ingesta compulsiva y descontrolada de uno o más  alimentos, dando como resultado, en el caso de que se impida el acceso a esos alimentos, lo que se denomina abstinencia. El síndrome de abstinencia es el conjunto de reacciones físicas o corporales (ansiedad) que se experimenta  cuando una persona con adicción a una sustancia, en este caso los alimentos, deja de consumirlos. Cuando cualquier alimento, es ingerido sin tener en cuenta el grave daño por exceso y o repetitivas cantidades, o por la naturaleza del mismo, estamos ante un trastorno alimentario concretamente ante una adicción alimentaria.

 

Lo más importante, y lo hablaremos más adelante, es que la persona que lo sufra tenga conciencia o en definitiva, reconozca dicha conducta como un trastorno alimentario adictivo producto de una alimentación compulsiva; es cuando debe haber concientización y aceptación del problema. Por ello, hacemos identificar qué alimentos  están provocando los síntomas y deseos.

 

Este sería el primer paso para que la persona pueda evolucionar hacia una óptima salud como finalidad, ya que mientras está existiendo una conducta compulsiva en un momento dado en este aspecto, es decir, mientras la psicología humana está desarrollándose en una conducta incorrecta, en el aspecto de orgánico-metabólico está ocurriendo una serie de fenómenos biológicos que explicamos a continuación.

Es sabido que por el hecho de consumir hidratos de carbono, se segregan hormonas (por ejemplo la insulina) con la finalidad de reducir glucosa en sangre haciéndola pasar a las células para compensar el desequilibrio del exceso de glucosa, por esta razón, cuando ingerimos azúcar se crea un circulo vicioso bioquímico el cual el hecho de que la insulina favorezca la reducción de glucosa en sangre, también genera una bajada de azúcar a la larga. Existe un neurotransmisor, la serotonina, que también  aumenta cuando el triptófano logra penetrar la barrera hematoencefálica, es cuando se siente el placer o el bienestar de haber comido, quizá en exceso.

 

Todo queda en un bienestar cuando las ingestas son controladas, y no hay abuso de estas; ya que de lo contrario, se convertiría en una adicción y es aquí cuando pueden venir los problemas. En el instituto de Medicina Integrativa IMIN, tenemos un propósito el cual es de carácter preventivo, tu salud,  por ello consideramos que la persona debe tener este conocimiento para saber que si no se corrigen ciertas conductas, puede derivar en enfermedades graves; se trata de que el individuo conozca la fisiopatología, el funcionamiento, y relaciones que las excesivas ganas y repetidas de un alimento no es producto de una necesidad nutricional, sino un problema hormonal, y además psicológico a corregir.

 

Cuando las ingestas se hacen repetitivas en el tiempo, es decir, que el trastorno alimentario se hace crónico, con un factor de riesgo como la obesidad, siendo uno de los primeros que está alertando, junto con otros, el páncreas termina tirando la toalla, el hecho de haberlo sometido a tanto trabajo, termina rindiéndose. Comienza a manifestarse, si no antes,  diferentes signos,  una cintura superior a 100cm, la citada obesidad, la resistencia a la insulina, dislipemias (triglicéridos y o colesterol elevados), hiperglucemia; En definitiva lo que se llama en endocrinología “síndrome metabólico”. Otros factores que nos comunica que algo estamos haciendo mal son los continuos trastornos digestivos, que nos dan la alarma para rectificar a tiempo, pero que en la mayorías de los caso no se hace.

 

El citado síndrome metabólico engloba a una serie de signos en forma de factores de riesgo metabólico, que nos indica  el aumento de posibilidades de presentar una enfermedad cardiaca, diabetes o accidente cerebrovascular (derrame).Otras enfermedades también se manifiestan, como es el caso de la depresión y otros trastornos psicológicos, temas que desarrollaremos en otra ocasión.

 

En qué lugar y cuándo debemos estar conscientes,  es la clave para modular nuestra conducta. Esa necesidad por comer en la tarde, esa llamada que tanto nos incita a casi todos, puede ser realmente una necesidad de falta de nutrientes del organismo, pero solo eso, justamente lo que necesita tu organismo, sin llegar a entrar en el círculo vicioso que por defecto experimenta las hormonas que participan en este fenómeno, y que tanto controlan las conductas humanas. Por ello, ya lo programamos en nuestros tratamientos, y si el hambre es realmente el caso, entonces nos quedaremos únicamente con los requerimientos, lo justo en cantidades y tipo de alimento que indicamos siempre, controlando nuestra conducta mediante mecanismos de defensa o estrategias que más se adecúan a nuestro perfil psicológico, según cada persona, se le pautará aquellas  meriendas nutritivas y saludables para según qué momentos. Te invito a adentrarte en “Un nuevo estilo de vida”, porque siempre se está a tiempo del cambio, porque “creando salud para ti, tu vida cambiará”.

 

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