El grupo sanguíneo influye en el riesgo de enfermedad cardiaca

Posted by admin on agosto 26th, 2012

La tensión arterial y el colesterol son los indicadores más conocidos de riesgo cardiovascular. La mayor parte de la gente sabe que si la tensión está alta y el colesterol se dispara su riesgo de sufrir un problema cardiovascular es elevado. A partir de ahora quizás habrá que tener en cuenta otro parámetro: el grupo sanguíneo. Según los datos de un estudio, tener un tipo de sangre u otro implica una probabilidad diferente de desarrollar una enfermedad cardiaca.

Hay cuatro grupos sanguíneos en función del antígeno (una proteína) que está presente en la superficie de los glóbulos rojos: el A, el B, el 0 y el AB. Existe además otro antígeno en la membrana de los hematíes que recibe el nombre de Rh, negativo o positivo. La presencia y combinación de estas moléculas hacen que se establezcan las incompatibilidades a la hora de recibir sangre de otra persona.

Estos antígenos no están solamente en los glóbulos rojos sino que también se encuentran en una gran variedad de tejidos, como las neuronas sensoriales, las plaquetas o el endotelio vascular (la pared de los vasos sanguíneos).

Desde hace tiempo se sabe que las personas con un grupo distinto al 0, tienen en su sangre unos niveles de factor VIII-von Willebrand (una proteína necesaria para la adhesión de las plaquetas) un 25% mayor que los de los individuos con el grupo sanguíneo 0. Y, según la evidencia científica, tener una mayor concentración de esta proteína es un factor de riesgo coronario. Sin embargo, hasta la fecha no había ningún gran estudio que analizara la relación entre los diferentes grupos sanguíneos y la enfermedad cardiovascular. Eso es lo que aporta este nuevo trabajo cuyos datos publica ‘Arteriosclerosis, Thrombosis and Vascular Biology’, una de las revistas de la Asociación Americana del Corazón.

De esta manera, investigadores del Brigham and Women’s Hospital y de la Harvard Medical School (Boston, EEUU) analizaron los datos recogidos en dos grandes estudios epidemiológicos: el Nurses’ Health Study y el Health Professionals Follow-up Study. Así pues, se tuvieron en cuenta los grupos sanguíneos de 62.073 mujeres y de 27,428 hombres y se registraron las enfermedades cardiovasculares que los participantes, con una edad comprendida entre los 30 y 75 años, desarrollaron a lo largo de 20 o más años de seguimiento.

El cero, el más protegido

Con el análisis de estos datos, se comprobó que las personas con el grupo 0 son las que tienen el menor riesgo de tener un problema cardiovascular. En cambio, las que portan el grupo menos frecuente, es decir el AB, tienen el riesgo más alto de tener una enfermedad cardiaca, un 23% mayor en comparación a las del grupo 0. Por detrás están las del grupo B, con un riesgo del 11% y las del grupo A, con un 5%.

“Creo que nuestros resultados pueden estimular futuras investigaciones para explorar los mecanismos precisos que subyacen a los efectos cardiovasculares del grupo sanguíneo. Todo el mundo necesita hábitos de vida saludables para reducir el riesgo coronario y, aquellos que tienen un tipo sanguíneo de ‘alto riesgo’ pueden necesitar prestar más atención a su salud cardiaca“, explica a ELMUNDO.es Lu Qi, autor del estudio y profesor del Departamento de Nutrición en la Universidad de Harvard.

Aunque en el estudio no se analizaron el proceso biológico de cada grupo sanguíneo en relación al riesgo cardiovascular, Qi considera que “trabajos previos han ofrecido evidencias de que los tipos sanguíneos pueden influir en otros factores de riesgo cardiovascular. Por ejemplo, el grupo A está asociado a un mayor nivel de colesterol LDL, es decir ‘el malo’, y esto puede generar coágulos en las arterias, y el tipo AB está relacionado con mayores niveles de marcadores de inflamación, que puede afectar a la funcionalidad de los vasos sanguíneos. Estas asociaciones pueden, en parte, explicar la relación que hemos observado ahora”.

Por otro lado, los resultados abren la puerta a nuevas investigaciones ya que, como reconoce Qi, “sería interesante estudiar si personas con diferentes tipos sanguíneos responden de manera distinta de diferentes intervenciones en los hábitos de vida, como la dieta”.

Por último, aunque el trabajo está realizado con personas de raza caucásica y no se puede decir con rotundidad que estos resultados puedan extrapolarse a otras razas, el investigador que “no parece haber grandes motivos para las diferencias étnicas, aunque antes de establecer una conclusión para otras poblaciones necesitaríamos realizar un estudio con ellas”.

Artículo extraído : http://www.elmundo.es/elmundosalud/2012/08/24/corazon/1345801429.html

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